lunes, 16 de marzo de 2020

LOS ERRANTES



Hasta ahora no había leído nada de Olga Tokarczuk, la escritora polaca que obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 2018. Ha sido para mí un gran hallazgo.
Los errantes es un libro singular. Quien pretenda leerlo tiene que carecer del prejuicio de que algo que no es un relato continuado no le merece la pena leerlo. Se trata de una obra compuesta por relatos, reflexiones, introspecciones, apuntes históricos, ensayos y novelas cortas. Ese el mosaico que configura esta novela tan atípica.
Me recomendó este libro el poeta Miguel Ángel Contreras, cuando yo me dedicaba a escribir un relato en torno a la ciudad de Nueva York y los viajes que he realizado a ella. Se le tendré que agradecer, sirva esta reseña para ello.
Los errantes ofrece una visión de lo errático que es a veces nuestra existencia, consistente en un conglomerado de vivencias que proyectan una visión escéptica del mundo que nos rodea. En él, Olga Tokarczuk alienta con sus pequeñas historias el fatalismo, el desencanto que nos enfrenta a las dificultades a lo hora de afrontar la vida sin muchas esperanzas.
Relatos como Kunicki, Zona de Dios, la huida de su hogar de Ánnushka en Los errantes o el empeño de la pobre Joséphine Soliman  por recuperar ante el emperador Francisco I el cuerpo embalsamado de su padre, expuesto en un museo por el insensible emperador de Austria, para darle cristiana sepultura, son junto a tantos microrrelatos que componen este libro, tan distintos, de temas singulares, un maravilloso viaje por el mundo y por la propia vida.
La continuada disección de la psicología el viaje que nos ofrece la autora, desde su formación como psicóloga, como si pretendiera bucear en las entrañas de nuestros viajes, de cualquier viaje, es una constante en esta obra. Por eso se adentra en la mente de los personajes que desfilan por los relatos hasta desentrañarlos, como si tuviera la intención de que nos reflejemos en alguno de ellos.
Los errantes es un texto que combina la autobiografía, el libro de viajes, el cuento, el relato novelesco y hasta el ensayo filosófico, en el que se mezclan las vivencias, los sueños y las ficciones. Todo bajo una escritura que congrega el sentido de la búsqueda, de la puesta en marcha para recorrer tantos caminos como prefiera el lector, atravesada por un nomadismo que es inherente al ser himno que vuela con la imaginación.
La obra está imbuida de una prosa lírica e intimista, que su autora sabe expresar con gran maestría. Realmente una recomendación que yo mismo hago extensiva a los lectores de este blog.

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